Boca:
Equilibrio entre el sabor intenso y afrutado del cacao y el aroma dulce y floral de la miel. Un poco tostado por la avellana y un toque suave del aceite de oliva, que reduce el exceso de dulzura y aporta un trasfondo mediterráneo.
Maridaje:
Cómo crema untada sobre pan, tostadas o galletas. Ideal para hacer batidos, panqueques o crêpes añadiendo un toque dulce y natural. Perfecto como salsa o topping para frutas, yogures o postres caseros. Recomendada por brunchs y desayunos donde se busca sabor, autenticidad y bienestar.