La Choza de Callejuela 2021

No DO / 100% Palomino Fino
Referencia: LCH21
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La Choza de Callejuela 2021

La Choza de Callejuela 2021 es un singular vino blanco de parcela elaborado por Bodega Callejuela con 100% Palomino Fino procedente del histórico Pago Macharnudo, uno de los mejores pagos del Marco de Jerez. Fermentado y criado durante varios meses en botas viejas de manzanilla bajo velo de flor, combina la pureza de la fruta con la complejidad de la crianza biológica, dando lugar a un vino seco, con volumen, textura y una marcada personalidad atlántica.

Procede de una parcela de 4,4 hectáreas situada en el Pago Macharnudo, sobre suelos de albariza. Las uvas se vendimian tardíamente para alcanzar una mayor concentración natural. La fermentación se realiza en botas viejas de manzanilla de 500 litros y el vino permanece 6–9 meses bajo velo de flor y sobre sus lías, adquiriendo complejidad, textura y un inconfundible perfil jerezano. 

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Vino 1

Bodega:
Bodega Callejuela
Marca:
La Choza de Callejuela 2021
D.O.:
No DO
Variedad:
100% Palomino Fino
Tipo:
Vino blanco
Añada:
2021
Grado:
14,5% vol.
Producción:
3.800 botellas
Vista:
Color pajizo
Nariz:
Aroma ahumado y picante y la textura aceitosa del velo de levaduras
Boca:
En boca es afrutado, largo y equilibrado
Temperatura de servicio:
7–9 °C
Maridaje:
Guisos marineros, pescados, mariscos, quesos, embutidos
Descripción:

Elaborado con palomino del viñedo Las Chozas, de 4.4 hectáreas situado en el Pago Macharnudo, a 74 metros de altitud sobre suelos de albariza. Es el pago más cálido de los tres.

Suelo:
suelos de albariza
Vinificación:

Este vino sale de 4 hectareas del Pago Macharnudo y que los hermanos Blanco vinifican en botas viejas jerezanas. Normalmente habrán contenido Manzanilla. Son botas de 500 litros, en los que la fermentación se lleva a cabo sin control de temperatura. Después dejan los vinos descansar con vacío y aparece la flor. Comienzan la crianza a graduación natural, como por arte de levadura. Después, es cuestión de tiempo. Las botas no se tocan, se quedan ahí, criando pacientemente, con su flor evitando la oxidación. Todo este tiempo se mantienen sin el yugo del lacre, ese que cae con crudeza sobre cualquier añada que se haga en los vinos tradicionales amparados por el Consejo. El resultado es un blanco seco de parcela, con cuerpo y levemente salino.

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