Vista:
Color rojo rubí muy brillante, más intenso que un rosado tradicional.
Nariz:
Aromas elegantes de frutos rojos silvestres (frambuesa, cereza y grosella), flores como rosa silvestre e hibisco, acompañados de notas de monte bajo, hierbas mediterráneas y un sutil toque de levaduras.
Boca:
Fresco, mineral y preciso, con una textura sedosa, buena concentración, acidez vibrante y un final largo y salino. Combina la delicadeza de un rosado con la complejidad de un tinto ligero.
Temperatura de servicio:
10–12 °C
Maridaje:
Pescados a la brasa. Mariscos. Arroces y risottos de setas. Aves como codorniz o pato. Quesos de pasta blanda y cocina mediterránea.